La Intención en la Práctica de Asanas

 

¿Qué hay después de hacer las posturas? ¿Las hiciste y eso fue todo, o te han dejado alguna enseñanza? ¿Han movido algo dentro de ti?

Algunas veces, en mis clases, le pregunto a mis alumnos cuál es el verdadero motivo por el que realizan una práctica de Asanas. No para que me respondan a mí, sino para que ellos mismos lo mediten y busquen una respuesta interna, una contestación verdadera y sincera, que los ayude a evolucionar como personas y a discernir en lo que quieren conservar y en lo que quieren desechar porque se ha convertido en una especie de carga emocional que les impide avanzar.

Que sí, que todos queremos tener una práctica bonita, de esas que salen en las fotos de las revistas de Yoga, y hacer posturas como las que vemos en Instagram. Pero, ¿qué hay después de hacer las posturas? ¿Las hiciste y eso fue todo, o te han dejado alguna enseñanza? ¿Han movido algo dentro de ti?

¿Te has puesto a pensar qué te motiva a realizar una práctica de Asanas? ¿Cómo te sientes mientras las haces? Y muy importante, ¿cómo te sientes al salir de ellas?

Intento transmitir que esta práctica, incluso cuando es la parte más física del Yoga, es una práctica del Alma, una práctica devocional. Es algo muy interno, muy personal, y da igual que una postura nos salga o no, da igual si nunca llega a salirnos, ya que ese no es el fin.

Lo importante es saber que lo hemos intentado, que nos hemos atrevido a ir un poco más lejos, que hemos salido de nuestra zona de confort, donde todo es muy bonito pero donde nada crece. Lo que nos ayuda a evolucionar no es el que una postura nos salga o no, lo que nos hace un poco mejores personas es intentarlo. Y es que no es sólo trabajar los músculos, es trabajar nuestra confianza interna, incluso nuestra empatía, sentir el trabajo desde el corazón. No importa el motivo que nos haya llevado inicialmente a hacer Yoga, es más importante el comenzar a escuchar.

Nuestro cuerpo está llenos de mensajes, nuestro cuerpo nos habla, y realizar esta práctica es una maravillosa manera de escucharlo, de recibir esos mensajes que nos envía. Es la ocasión para hacer las paces con nuestras limitaciones, y trabajar desde donde estamos, no desde donde nuestra cabeza quiere que estemos. Es una manera de darnos permiso para sentir, para vivir las sensaciones que nos otorgan las Asanas. Darnos cuenta de cómo reaccionamos cuando nos encontramos con alguna limitación que no nos permite avanzar cuando estamos en la esterilla de Yoga. Ver si nos la saltamos o la trabajamos con paciencia. Analizar si es una limitación física, psicológica o emocional.

Soy de los que me gusta usar las Asanas para conocerme a mí mismo, utilizarlas como herramientas, incluso como brújulas. Por eso la importancia de darles Intención al realizarlas, que no sea una práctica vacía, sino que nos lleve a descubrir y apreciar esos pequeños milagros que ocurren a cada momento. Nuestra vida es ya de por sí un milagro, y si prestamos atención, nos daremos cuenta de que esta práctica convertirá nuestras debilidades en fortaleza, que quitará las capas que no necesitamos. Ver qué nos está impidiendo fluir, qué nos frena. Preguntémonos, si nuestras intenciones al realizar las posturas provienen del ego o responden a un bien mayor. Vamos a meditarlo.

Namasté.

Eduardo García

Profesor de Yoga

3 thoughts on “La Intención en la Práctica de Asanas

  1. Totalmente de acuerdo. Disfruto el momento de la práctica porque me empuja a superarme, ver que puedo ir un poco más allá y a cocentrarme en el momento. Cada vez es diferente aunque haya hecho la Asana muchas veces.

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