Oscilaciones de la Consciencia

A veces, cuando he escuchado a alguno de mis hermanos decir “no vayas por ahí hablando de Unidad, de amor, y de paz, pues no te vives ahí siempre” realmente se me encoje y entristece el alma y confieso que por un tiempo me creí ese cuento, con el que juzgarme a mí misma, de que era un fraude hablar de ello sin experimentarlo constantemente. ¡Qué alivio fue la comprensión que descendió cuando retiré el juicio hacia mí misma!

Las experiencias de conexión a veces duran instantes y otras veces somos tocados por el regalo de permanecer días en un estado tal de apertura y amor, volviéndonos realmente mansos y receptivos ante todo lo que acontece a nuestro alrededor.

Cuando tenemos experiencias de Unidad, de fusión con todo o de apertura de corazón, estas dejan una clara huella en nosotros y vivimos con naturalidad, la aceptación, la certeza del Amor, el reconocimiento de la bendición que es el otro en nuestras vidas, el recuerdo de nuestra canción olvidada, el calor de Casa.

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Muchas veces sucede, que estas vivencias tornan de súbito, motivadas por acontecimientos propios de esta experiencia humana, y nos volvemos a conectar con el miedo.

Por ejemplo, aparecen facturas pendientes que no puedo pagar o el médico me manda unas pruebas porque unos resultados salen alterados en mi analítica o siento un rechazo por parte de esa persona que tanto me importa.

Entonces surge la contracción en mi interior y aparece de nuevo el miedo, el olvido y la duda. Esa sensación expansiva y de gratitud que sentía se desvanece. A veces no tiene que suceder algo grave, simplemente la experiencia se va diluyendo con el paso de los días al volver a identificarnos con nuestra estresante agenda, con el peso del tiempo y con las cositas de nuestro pequeño micromundo.

Y en realidad ¿sabes qué? Que no ha sucedido nada. Todo lo que en tu momento de conexión con la Verdad sentiste sigue ahí, intacto donde siempre, pues a lo que te unes en tus momentos de conexión es constante, atemporal y eterno.
Es lo que Eres.

Y nos asombramos ¿Qué ha sucedido? Si yo estaba tan bien, tan plena, tan conectada.
Ha sucedido que tu conciencia oscila. Y que identificada con esta dimensión humana experimenta contrastes. Momentos de conexión y desconexión, de recuerdo y de olvido, de Presencia y de limitación.

Todos vivimos estas oscilaciones y contrastes. Al principio nos desorientan mucho y el ego aprovecha su más afilada estrategia para hacernos conectar con la duda. La duda ante la experiencia tenida, ante la fiabilidad de la Verdad sentida, de nuestro encuentro con Dios.

Y al entrar en la vibración de la duda todo se vuelve frágil, en esa frecuencia los pensamientos de miedo, de comparación, de autojuicio están servidos. Dudamos de la veracidad de la paz, de la gratitud y el amor que con tanta claridad sentimos.

Y en realidad ¿sabes qué? Que no ha sucedido nada. Todo lo que en tu momento de conexión con la Verdad sentiste sigue ahí, intacto donde siempre, pues a lo que te unes en tus momentos de conexión es constante, atemporal y eterno.
Es lo que Eres.

A veces, cuando he escuchado a alguno de mis hermanos decir “no vayas por ahí hablando de Unidad, de amor, y de paz, pues no te vives ahí siempre” realmente se me encoje y entristece el alma y confieso que por un tiempo me creí ese cuento, con el que juzgarme a mí misma, de que era un fraude hablar de ello sin experimentarlo constantemente. ¡Qué alivio fue la comprensión que descendió cuando retiré el juicio hacia mí misma!

Por eso, cuando me veas apagada o boca abajo, si tu estas en pleno recuerdo, por favor aliéntame con él, recuérdame que esto también pasara, que solo estoy subida en un momento de la ola de mi conciencia que ha oscilado y se está viviendo lejos de la Verdad que Somos. Si recuerdas Quien Eres, por favor recuérdame Quien Soy, puedes hacerlo incluso sin palabras. Con tu profundo abrazo desde dentro a mi momento de olvido, que es el tuyo en otro instante.

Gracias siempre por ser ayuda, por ser puerta al recuerdo y no ranura por la que dejar entrar la duda.

¡Vamos juntos!
Ana Sánchez Ferrer

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