Adicción al Rechazo

Si, si como lo oyes…

 

¿Te has parado alguna vez a pensar porque te sientes atraid@ por personas que te rechazan?

 

¿Por qué esa persona que insiste en decirte de mil maneras “tu no” es justo la que más te gusta?… o eso crees.

 

Es muy interesante observar con que nos pone en contacto la sensación de rechazo. Cuando sentimos el rechazo de alguien es como si directamente sintiéramos que no somos correctos, que hay algo mal, inadecuado en nosotr@s, que somos insuficientes o directamente erróneos. Que hay una falla, algo que debe ser reparado y corregido.

El rechazo es una emoción brutal porque nos conecta directamente con la emoción más destructiva que existe: la culpa, entendida como la creencia de que hay algo mal, incorrecto, defectuoso en mí. Por supuesto todo este juego es muy inconsciente… pero mirémoslo un poco de cerca para desvelarlo.

 

Ante todo este movimiento abierto en la relación, es lógico y casi inevitable que desee y busque de mil maneras, a veces casi obsesivas, obtener el amor y la valoración de aquel o aquella que me rechazó. Su aprobación será por fin la prueba de que no hay mancha en mí, y así podré sentir que se restaura en mi la sensación de que soy correcta, merecedora, digna de ser amada.

 

Con esta dinámica en juego ¿Cómo no voy a desear el amor de quien me rechazó?

 

Ahora veamos. Esta dinámica, esconde uno de los tesoros más preciados para el ego. Perpetua la idea de incompletitud. Mientras sigamos creyendo que no estamos enteros, que no somos seres completos y ya perfectos en esencia, y que tenemos que seguir mejorando como personas (al ego le interesa mucho la idea de mejora, es su mejor arma para no aceptarnos y amarnos completamente ahora) Mientras sigamos enredados en hacer una mejor versión de nosotros mismos, seguiremos inevitablemente, jugando al juego de la atracción y el rechazo. Te atraigo por lo que tengo, me rechazas por lo que no tengo. Aquí el ego está feliz y en su salsa.

 

 

Mientras sigamos contemplando la idea de que somos incompletos y debemos repararnos, mejorarnos, perfeccionarnos… seguiremos convocando a los testigos que muestren que esa creencia es verdad.

 

En el momento que comienzo a cuestionar esta creencia, y me atrevo a amarme por quien soy, no por lo que tengo o no tengo, entonces ya no me sentiré atraída por personas que rechacen. ¡No podré ponerme delante espejos que reflejen lo que no hay!

 

Algo importante a mirar también. ¡Atención! La peli por la que te rechaza el otro es suya y solo suya, es decir… el que rechaza algo de ti es simplemente que su ideal no concuerda contigo, pero esto no ha de ser motivo de sufrimiento para ti, pues un ideal es siempre una ilusión.

 

Así que aleluya por no cumplir las expectativas del otro, él no te rechaza a ti, sino que rechaza lo que ve en ti que le conecta con aquello que no puede amar en él, al menos en este momento… pero esto es otra historia.

 

Lo que nos interesa realmente es que, si tú no te rechazas a ti mism@, es decir no aceptas la idea de te falta algo y amas todas las partes de ti como el precioso tesoro que son, no será posible que experimentes rechazo, repito no será posible.

 

Podrá existir rechazo técnicamente, es decir, el otro puede seguir rechazándote (recuerda es cosa suya) pero tú no te sentirás emocionalmente rechazad@, pues no has dejado fuera de tu amor ninguna parte de ti.

 

Con este tema tenemos tarea. Bendita tarea.

 

Ana Sánchez

3 respuestas

  1. Una excelente relexion Ana, que curioso llegué 48 horas antes de leerlo a la misma conclusión -al parecer visto desde el afuera no es lo correcto- pero me hice una pregunta…¿quien dicta que es lo correcto? SOLAMENTE uno mismo sintiendose libre por hacerlo.Gracias Ana

  2. Muchísimas gracias por compartir este tema. En estos momentos, me siento totalmente identificada con esta idea, con esa sensación de rechazo por decirme que es cosa suya y no mía. Y esto me ha hecho sufrir, por no entender bien lo que ocurre realmente ni aclarar las cosas.

  3. Qué descubrimiento, no tengo que seguir pereccionándome y no tengo que ser el ideal del otro. Me acepto como soy. Gracias.

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