Biodanza: Un camino hacia ti mismo

 

“Un camino de autoconocimiento a través de la danza, la música y el contacto humano”

Biodanza es un sistema integrativo que trabaja fundamentalmente para ayudar a las personas a lograr esa conexión con su auténtica coherencia interna: que lo que piensas, sientes y haces vaya en una misma dirección.

Vivimos en un mundo donde la disociación está a la orden del día. No paramos de recibir inputs externos que nos dan mensajes contrariados y desde niños se van creando en nosotros estas disociaciones. Todo esto genera corazas en la estructura corporal de las personas, que dan lugar a bloqueos, tanto energéticos como emocionales. La danza ayuda a disolver esas corazas físicas, emocionales y mentales promoviendo una mayor conexión con nuestra capacidad para ser flexibles en todos los aspectos.

Estas corazas no solo se expresan en la rigidez del cuerpo, sino que también se manifiestan como un bloqueo muy potente a la hora de conectar con nuestras emociones. La música en la Biodanza es uno de los elementos fundamentales porque nos ayuda a acceder a ese espacio emocional dentro de nosotros. Siempre buscamos las soluciones a los problemas y vivencias que transitamos desde el pensamiento o desde la acción. ¿Y si comenzamos a buscar las respuestas en nuestro interior?

Biodanza propone que esa búsqueda sea interior. Desde la conexión con lo que sientes, con la intuición que nace cuando te escuchas desde dentro.
El espacio interior te ayuda a abrirte y comprender de una manera más profunda los aprendizajes que la vida te ofrece a cada instante.

Mediante las diferentes líneas de vivencias que trabaja la biodanza: Vitalidad, Creatividad, Afectividad, Sexualidad y Trascendencia. Próximamente os explicaré en un artículo con mayor detalle y profundidad cómo trabajan las líneas de vivencia y qué potenciales trabaja cada una.

Biodanza busca potenciar y recuperar la conexión con capacidades que estaban olvidadas, reprimidas o negadas en nosotros. No crea en nosotros ninguna capacidad nueva sino que nos ayuda a recordar que ya nacimos con ellas y que en realidad forman parte de nuestra auténtica identidad.

Su principal objetivo es recuperar y reactivar los potenciales que se encuentran en los seres humanos. Y el grupo ofrece ese espacio para que cada semana podamos indagar de manera vivencial quiénes somos.

Otro pilar fundamental sobre el que trabaja Biodanza es la creación de vínculos, que en un inicio se generan con el facilitador, se continúan extendiendo con el grupo a través de las vivencias y comienzan también a expresarse en nuestro día a día; relaciones familiares, de pareja, trabajo…, pues todo ello es solo una expresión de un cambio interno en nosotros.

Una nueva forma de relacionarnos comienza a emerger como un deseo profundo de encuentro con el otro, que es el encuentro con uno mismo.

La felicidad pasa indudablemente por tener vínculos profundos, personas con las que compartir nuestra riqueza interior, nuestros miedos e inquietudes existenciales. Es una manera muy profunda de saber que no estamos solos en este mundo y que todos en realidad estamos viviendo lo mismo, desde diferentes perspectivas.

Compartir es una capacidad esencial del Ser Humano, y lo hacemos siempre. Siempre estamos compartiendo desde nuestro estado interior, por ello la gran importancia que tiene cuidarlo, pues constantemente vierto en el otro mi propio contenido. Si mi mente está llena de rabia o negatividad, eso es lo que comparto sin darme cuenta con mi alrededor.

Biodanza es un espacio en realidad para dedicarte a ti, para aprender a cuidar y dejarte cuidar, para transitar las emociones que día a día, por la dinámica vital, no podemos atender y para que realmente puedas empezar a re-descubrir quién eres.

Y podamos regar, cuidar y nutrir ésas que ya están en nosotros.

Conoce a Bruno en sus clases regulares de Biodanza todos los viernes: