A los pies del Maestro

“Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cansados, que yo os haré descansar”

Estas palabras del maestro Jesús son un alivio para cualquier persona que aprecie su significado. En una primera lectura el pecador le lleva sus pecados a Cristo (con los cuales él no puede luchar) y se arrepiente, y a partir de ahí vive una vida moral obediente al Cristo representado en los evangelios.

Pero como las palabras de los maestros esconden diversas lecturas, el practicante de una Espiritualidad Consciente descubre que “venid a mí” es una llamada de tu “Yo superior”, del SER que mora en ti, a ser testigo de tu “yo inferior”, de tu “no yo”, tu ego. Es entonces cuando escubres que no hay nada que hacer, que no existe lucha posible contra esa naturaleza y que además tú no eres eso y que durante toda tu vida has perseguido sus ilusiones y fantasías siempre con el mismo resultado, el sufrimiento.

Esta revelación, desde el estado privilegiado de testigo en el que te has situado, de forma natural y sin conflicto, genera esa sensación de descanso y alivio que promete el Maestro, porque abandonas la inútil lucha contra tus deseos, tus temores, tus condicionamientos mentales, sociales y psicológicos y cada vez más te emplazas interiormente en ese Centro donde se concilian los contrarios.

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