No poseas a nadie:

Algo todavía mejor, no poseas a nadie, agradece a quien se va, por los buenos momentos y lo que aprendiste a su lado y da la bienvenida a quien viene o a quien vuelve (si así lo deseas), pero no insistas, nadie es tuyo. Admira y ama a las personas en su libertad, como a los animales que contemplas en el campo, a quienes veneras por su autenticidad, pero no los quieres enjaulados y vigilados por ti. Todos somos vertiginosamente libres.

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