Recibamos el año cultivando el desapego

Para un budista el mundo se diluye momento a momento. Para el devoto de Shiva el mundo se crea segundo a segundo. Dos verdades que se complementan. Todo depende desde dónde lo mires.

“Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar.”

Estas son palabras del Maestro Jesús. ¿Pero qué querían expresar realmente? Si las entiendes como convertirte al cristianismo, es algo muy legítimo, pero si eres un lector o lectora de esta revista, sabrás que te estoy invitando a dar un paso más allá: A descubrir lo que realmente quieren decir, en un plano menos religioso y más cercano al metafísico.

Cuando el Maestro dijo estas palabras, en última instancia se refería a la consciencia, a él como ejemplo vivo de consciencia. La consciencia despierta.

Un día como hoy comienza un nuevo año y a la vez nueva década. Somos bombardeados por los medios de comunicación, por las casas comerciales, por las tiendas y, como no, también por algunos maestros espirituales que te indican fórmulas para “realizar tus más deseados sueños”. Pero creo que nuestros más deseados sueños, con los que creemos que alcanzaremos esa felicidad elaborada por nuestra mente, son una carga más, nos atan al dolor, a veces son una espada de Damocles en la que vemos que si no se cumplen en determinado tiempo, ya no alcanzaremos la tan anhelada felicidad.


Soñamos y soñamos con algún día alcanzar determinada meta profesional, encontrar una pareja ideal, viajar a determinados lugares, pero, como decía Calderón de la Barca: los sueños, sueños son. Entonces nos anclamos en ellos y nuestro mismo deseo nos marca una distancia entre el aquí y un futuro imaginario, y esta división nos causa una profunda y dolorosa  herida.

La raíz del sufrimiento es el apego (Buda).

Pero el Maestro Jesús (la Consciencia) nos dice: Venid a mí los trabajados y cansados, que yo os haré descansar. ¿Qué es ganar consciencia?: darnos cuenta de que esta vida misma es un sueño, de que vivimos en el temor, en la ansiedad, en el dolor y el sufrimiento, porque nos identificamos con cosas pasajeras, Osho dice que “la mente es cobarde y teme a todo lo que te ayude a alcanzar esa consciencia”,  y tiene razón, porque la mente es inconsistente, vacua, por lo cual se aferra a todo lo que pueda para sentir que es algo concreto y si te despiertas y te das cuenta de que sueñas ella termina,  el mundo se acaba para ella, y para ti sería un alivio, la Consciencia a la que alude Jesús te hará descansar de todo el sufrimiento cultivado a lo largo de décadas y décadas de tu vida, si estás en la mediana edad y unas pocas si eres más jóven. 

Por qué en esta nueva década que comienza no aprendemos a soltar esa carga que nos agobia, en vez de seguir aprendiendo a echarnos más cosas a la espalda, por qué no renunciar a añadir más metas futuras, para vivir en el aquí y ahora, donde el mundo se crea y lo creamos minuto a minuto, desnudo y renovado, sin apegarnos a  nuestra propia creación, porque recuerda que también se diluye momento a momento y entonces tendrémos esa paz que anhelamos.

No te quería proponer en este post una serie de pautas de cómo lograr tus metas en 2020, algo que me parece genial y que no debemos abandonar, pero ya encontrarás muchos artículos así, mi propuesta es que sigas con ellas, pero desapegad@ de los resultados, sabiendo que el mundo se crea y se diluye momento a momento y que apegarnos a lo que es inasible, sólo nos trae más dolor. 

Propuesta de Meditación, para cultivar el desapego

Siéntate en una postura cómoda, toma tres respiraciones profundas para entrar en calma. La propuesta de meditación consiste en que observes cada inhalación y cada exhalación, verás que al inhalar, esa inhalación tiene una corta vida, dura lo que dura y la dejas ir, para luego pasar a la exhalación, pero ojo, esta también tiene una existencia efímera, la dejarás ir para luego ver que viene otra inhalación, y te darás cuenta de que esa inhalación es nueva, no tiene nada que ver con la anterior, lo mismo pasará con la nueva exhalación que observes, cada inhalación y exhalación son únicas, de corta vida, surgen y desaparecen, para dar cabida a otras sucesiones. 

Luego expande tu atención a los fenómenos de fuera, los sonidos, los olores, las sensaciones de tu cuerpo y todo lo que entre en tu campo de consciencia y verás que como tu respiración, todo surge y se desvanece: el ladrido de un perro, el cosquilleo en la rodilla, el olor que viene de la cocina, el claxon de un coche en la calle, etc. Y de esta manera, con este entrenamiento, ya no sabes sólo de manera intelectual que todo es transitorio y pasajero y que, por lo tanto, no vale la pena aferrarse, sino que lo vas asimilando en todo el ámbito de tu ser, y esto te ayudará a alcanzar la consciencia de despojarte de toda la carga que nos hace sufrir, cuando aprendes a soltar. 

Feliz año y década, queridos lectores.

Ricardo Martinez

 

 

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