SI CUIDAS TU ENTORNO, CUIDAS DE TI

“Nuestra especie y el planeta entero en su conjunto tienen necesidades urgentes de curarse”

Michio Kushi

Para la macrobiótica la tierra y el cuerpo son inseparables de ahí que el medioambiente es fundamental para esta filosofía. La dieta de una localidad es producto de una lenta co-evolución con el hombre. Una adaptación a los productos que por climatología y estaciones se produce. Por lo tanto, la macrobiótica no inventa nada, es una recuperación del pensamiento de culturas ancestrales en las que la unión de hombre con su entorno era primordial para su evolución y subsistencia. Todo este bagaje de intercambio del hombre con la naturaleza durante siglos reside, de alguna manera, en nuestras células, y tiene su sentido porque es la forma en la que nos relacionamos con el entorno, nos lo comemos y lo utilizamos para pertenecer a él. Es un intercambio en que nos hace compartir con los demás seres vivos un habitáculo en el que todos podemos vivir.

Con el desarrollo de la tecnología, el crecimiento de las ciudades, la incorporación de la mujer al trabajo de forma masiva y la aparición de la comida rápida para solucionar el problema del tiempo, se han perdido otras muchas costumbres que nos equilibraban para no llegar a los extremos de enfermedad que tenemos en esta sociedad; uno de ellos es el contacto con la naturaleza. ¿Quién no se desestresa mirando una puesta de sol o tumbado a la sombra de un hermoso árbol? Sin embargo, durante muchos años el crecimiento de las ciudades, de la industria, de la técnica ha ido por un lado, y la vida de la tierra y la naturale.za por otro. ¿Pero qué somos sin ella?

Desde esta perspectiva, hay que reivindicar una vida más cercana a la naturaleza para que la Madre Tierra siga ofreciéndonos tanta belleza y tanta riqueza como lo viene haciendo desde hace millones de años. Quizás pienses que con tu pequeña aportación poco se va a conseguir; sin embargo, es ese grano de arena el que en realidad importa porque va transformando tu pensamiento al mismo tiempo que te ofrece una oportunidad de cambio. Dejas de comportarte como todo el mundo para tomar decisiones con criterio propio.

Hay muchos temas medioambientales trascendentales, pero en este artículo me quiero centrar en uno que me preocupa: el del plástico. Cuando apareció el plástico por su flexibilidad y elasticidad, porque son baratos y fáciles de trabajar, porque son aislantes térmicos y acústicos, supuso una revolución y favoreció el desarrollo de una industria que nos ha ayudado a tener una vida más cómoda; pero, en este siglo XXI, siglo ya de adelantos cada vez más grandiosos, el plástico está destruyendo ecosistemas enteros porque la mayoría no son biodegradables ni fáciles de reciclar y si se queman producen mucha contaminación.

Las alarmas ya comenzaron en 2011 por parte de la Agencia de Protección Ambiental Estadounidense por la gran acumulación de plástico que se estaba produciendo en el Océano Pacífico, una gran isla de basura que se origina en los llamados giros oceánicos, zonas aisladas de la circulación del agua. La del Pacífico Norte es la más grande, pero hay más. Según un investigador de la Universidad de Cádiz (1), en el centro de esta isla tan poco común puede haber más de un millón de pedacitos de plástico por kilómetro cuadrado. La cantidad estimada de plástico que flota en la superficie del océano es de entre 7.000 y 30.00 toneladas. Hay investigaciones, que afirman que una de cada 1.000 toneladas de plástico que se producen en el mundo acaba en el mar. Unas cifras que producen estupor e inquietud y que nos tienen que servir de acicate para poner remedio a esta atrocidad. La preocupación de estas acumulaciones de plástico en el mar también estriba en que hay muchos peces que ingieren estos pequeños pedazos de plástico y luego pasan a la cadena trófica, es decir que estos peces son comidos por peces mayores como atunes, etc… y al final vuelve a nosotros por otro conducto.

Hay estudios que alegan que un millón de aves y unos cien mil animales marinos mueren cada año por la ingestión de bolsas plásticas. Incluso, se ha descubierto que grandes animales como las ballenas, también son víctimas de la contaminación por residuos plásticos (2).

Hemos tenido que llegar a un límite asombroso para comenzar a buscar otros materiales que puedan sustituir al plástico y alternativas para contrarrestar su utilización masiva. Algunas, como el que se vaya a comprar con la propia bolsa a tiendas y supermercados es una acción que cada día tiene más apoyos. Pero hay más iniciativas, las tiendas a granel que en otros países europeos son un éxito, comienzan a tener difusión en muchas ciudades del mundo: el concepto de no utilizar envases plásticos, de poder comprar lo que necesitas de un producto sin tener que consumir grandes cantidades que se acumulan en las despensas y se estropean; y, principalmente, de utilizar bolsas de papel para el producto, son intentos relevantes para compensar toda esta basura oceánica.

El compromiso de mucha gente pasa por ir a estas tiendas a granel con tus propias bolsas de tela y así no general más residuos. Bolsas de tela de manteles antiguos, de prendas de algodón que ya no utilizas… fáciles de hacer y de guardar. Es solo un poco de conciencia de lo que está pasando a nuestro alrededor. Siempre aprendo cuando veo cómo la gente da un paso más en esta aventura de cuidar a nuestra Pachamama.

Otra alternativa que nos parece muy comprometida es el uso de otro tipo de envases: en los restaurantes de comida para llevar o recoger en el local, en vez de utilizar recipientes de plástico, está la opción de envases de otros muchos materiales como el bambú, la caña de azúcar, el almidón de maíz, la madera o la palmera algunos ecológicos y mucho más limpios que el plástico. En España es todavía difícil encontrar empresas que realicen este tipo de envases; pero seguramente en unos años nos habremos puesto a la altura de las demás capitales europeas en donde lo habitual es la utilización de estos nuevos materiales ecológicos. Incluso llevaremos nuestros propios recipientes para continuar esta cadena de conciencia. En el restaurante que tuve con mi socia, ya venía gente con sus recipientes para su “take away”.

Así mismo, aparecen iniciativas como guardar la comida en la nevera en bolsas de tela para evitar utilizar el aluminio o el papel transparente. A veces podemos pensar que es demasiado extremista, pero es la única manera de que se vaya generando una corriente en la que al final todos estemos apostando por un planeta más limpio y cuidado. Nuestra casa al aire libre, nuestro mercado que nos da de comer todos los días.

Los movimientos ahora son ciudadanos, los gobiernos se mueven por compromisos, por acuerdos y por dinero, y por ello nuestra conciencia social es importante. Muchos movimientos creados desde la base de la sociedad han logrado cambios y avances. El año pasado hubo una campaña de Greenpace que se llamaba #DesnudaLaFruta, que le pedían al consumidor que denunciase, mediante fotografías, los abusos del uso de plástico en frutas y verduras por parte a los supermercados y grandes superficies. De esta manera, no solo haces que las grandes cadenas se sientan responsables, sino que consigues que el ciudadano de a pie se sienta comprometido y conocedor de algo que no interesa mucho que salga en la prensa: cómo estamos esquilmando la belleza de mares, montañas, praderas, ríos, pantanos, y acabando con la fauna y flora de los océanos y la tierra.

Tendrán que aparecer otras formas de compromiso que nos ayuden a cuidar a esta fantástica y hermosa casa nuestra que se llama Planeta Tierra y cuya belleza, como afirma la macrobiótica, está íntimamente relacionada con la nuestra.

Si sabemos cuidar nuestro cuerpo y nuestro espíritu, sabemos cuidar nuestro entorno y por lo tanto nuestro planeta ya que: lo es arriba, es abajo y lo que es dentro es afuera.

Tu aportación por pequeña que te parezca, siempre será una bendición en esta causa de cuidar a La Madre Tierra.

(1) El océano un vertedero de plástico, por Miguel G Corral. El Mundo 30/06 /2014 (2) Unas ballenas mueres dejándonos un importante mensaje: sus estómagos llenos de plástico. Blog: Upsocl Verde.

Inma Alvear, es dramaturga, consejera macrobiótica, coach en nutrición, practitioner en PNL y terapeuta SAAMA www.inmalvear.com

 

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