CONCIENCIA EN LAS RELACIONES

Cuando siento que alguien me hace algo…
Voy al lugar dentro de mi dónde yo lo estoy permitiendo.
Esta toma de responsabilidad deja a la historia sin culpables.

Y lo que suele venir después es una comprensión sobre un área de mí que yo estaba descuidando. Descubro así que, mientras sigo culpando al otro, la comprensión continúa velada.

La responsabilidad sobre mi propio autocuidado es mía.
Nadie puede darme lo que yo misma no me estoy dando.

Al dejar de sostener la polaridad que nos sitúa al otro y a mí como víctima y verdugo, se restablece la conciencia de ayuda mutua que está sucediendo constantemente en las relaciones, al hacernos de espejos unos a otros.

Este es el regalo que abro cuando dejo entrar el perdón. Mi atención deja de enfocarse en el conflicto y se centra en el aprendizaje sobre mi misma que la relación me trae.

Este aprendizaje solo se abre cuando dejo de mirar al otro para mirarme a mí.

Las relaciones son como un despertador para la conciencia. Podemos apagarlo y seguir durmiendo un ratito más… no pasa nada… volverá a sonar.
O podemos apagarlo y … abrir los ojos.

Ana Sánchez Ferrer