Hoy recordamos al Crucificado, hoy muere el Dios.

la muerte del dios ocurre cada año, y su resurrección también, de forma cíclica, y si sabemos aprovechar estos días, también nos renueva, porque con esto celebramos un culto de regeneración.

En la actualidad se le da demasiada importancia al dato histórico, pero eso precisamente no nos hace más sabios, sino que, de alguna manera, nos convierte en ignorantes.

 

Jesús murió en una cruz,y  para mí es indudable que este hecho ocurrió, tal y como lo describen los evangelistas. La fecha del acontecimiento no es importante, ni siquiera las contradicciones que puedan tener estos cuatro discípulos del Maestro en sus respectivas narraciones, que para este caso, y conociendo la mente de aquellos hombres antiguos, ellos nunca cuestionaron dichas contradicciones, tampoco los padres de la iglesia posterior repararon en esas minucias.

 

De hecho, a lo largo de toda la Edad Media nadie hizo hincapié en estas incoherencias tan evidentes, sino hasta bien entrado el siglo XVIII.

 

 

A qué se debe este cambio en la mentalidad de los hombres. ¿Por qué en tantos siglos de iglesia nunca se llegó a dudar de la veracidad de estos relatos?.

 

Puede que la respuesta se encuentre en que el “Siglo de las Luces” quizá sea el producto de una mentalidad espiritual mucho menos refinada que la de los siglos precedentes. ¿Acaso San Agustín, Orígenes, Lutero, San Gerónimo, Tertuliano, San Bernardo, Tomás de Aquino y todos esos sabios de la Iglesia no repararon, como el lector moderno, en que los cuatro evangelios no se corresponden? ¿Y si lo hicieron, por qué nunca lo mencionaron?

 

Todo esto fuera un gran misterio si no fuera por el hecho de que la mentalidad de estos hombres era la del “hombre arcaico”, y no utilizo esta expresión de forma peyorativa, muy al contrario, lo digo en el sentido que le da Mircea Eliade cuando creó este término con el cual se refería a la “mentalidad sagrada”.

 

Volviendo al Crucificado. Claro que ellos, que eran bastante eruditos e inteligentes se percataron de esas contradicciones, pero les dio bastante igual, no porque no les importara la historia de su Señor, sino porque para ellos, de forma natural, aquello era un mito, y me tengo que detener aquí para definir esta palabra y que se entienda que “mito” no significa “mentira”, como nos enseñaron en nuestras modernas escuelas, sino que un mito es una verdad eterna y cíclica, algo que nunca se acaba y se repite durante toda la historia. “El mito es un símbolo sonoro”, como decía René Guénon, es decir, una historia que se cuenta una y otra vez y se mantiene viva en la mente de los fieles y quienes escuchan, a la vez que produce la transformación que todo símbolo entraña en sí mismo.

 

Debido a esto, los padres de la iglesia y los teólogos antiguos no prestaban atención a la manera en que fueron narrados los evangelios, siempre y cuando los cuatro evangelistas contaran el mismo hecho sagrado.

 

Para poner un ejemplo, si el hecho de que Cristo murió en la cruz fuera un hecho meramente histórico, habría ocurrido y habría cesado ahí mismo, sin mayor consecuencia para los humanos, apenas sería referido en los libros de historia, como todos los hechos históricos.

 

Pero como no es tan sólo un hecho histórico (que para mí también lo fue), sino que más que eso, es un mito, la muerte del dios ocurre cada año, y su resurrección también, de forma cíclica, y si sabemos aprovechar estos días, también nos renueva, porque con esto celebramos un culto de regeneración.

 

Por tanto, hemos de comprender el acento que pone la iglesia en reproducir el mito narrado en los evangelios, desde el Domingo de Ramos, pasando por el Viernes Santo, paseando la figura de Jesús por la “Vía dolorosa” de cada ciudad, cargando su cruz para luego, al llegar al altar, cambiar esta figura por la de un Cristo crucificado y luego celebrar el Domingo de Resurrección.

 

Y así año tras año. Y es que el Dios es el mismo desde siglos y siglos antes, Cristo muere y resucita al tercer día, al igual que Osiris y Dionisos, el mismo mito contado por diferentes culturas y en diferentes épocas.

 

¡¡¡Feliz regeneración para tod@s!!!

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