Senderos de Meditación II. La vía de la Concentración.
Mientras más persiste en su práctica el meditador alcanzará cada vez Estados más profundos de consciencia. (Al final de este artículo compartimos dos audios explicando dos técnicas de concentración).  
El presente artículo es una continuación de Senderos de Meditación para una Ciudad Consciente, que dio inicio a esta serie   Hace muchos años, a principios de su carrera, Daniel Goleman hizo un estudio que derivó en un libro titulado “Los Caminos de la Meditación“.  Este libro trata sobre las distintas técnicas clasificándolas según el procedimiento del cual se servían para trascender los Estados ordinarios de la consciencia. En dicho estudio, que lo fundamentó básicamente en el texto pali clásico del budismo, denominado Visuddimagga, y en textos de la Abhidharma, que de alguna manera describen la psicología budista, definió dos tipos básicos de meditación, las jhanicas y las de percepción. En estos dos grupos enmarcó este autor a todas las meditaciones, amparado en los mencionados textos clásicos.   En esta entrada nos centraremos únicamente en las técnicas de concentración y en el próximo hablaremos de las de percepción.  
Los caminos de la meditación (Sabiduría perenne)

La Concentración

  (Al final de este artículo compartimos dos audios explicando dos técnicas de concentración que quien desee practicarlas elegirá el método que considere más adecuado con su naturaleza.)   Las técnicas de meditación jhanicas se caracterizan por el énfasis que se pone en  concentrar la mente en un sólo objeto. Este puede ser la respiración, un Mantra, la luz de una vela, casinas (círculos pintados de diferentes colores según el estado que se desea lograr), un yantra, etc.   El meditador permanece sentado en una postura recta, la columna representando el eje del mundo, que conecta la realidad ordinaria con otro tipo de Estados mucho más sutiles. Centra o hace el tenaz esfuerzo de concentrar toda su atención en el objeto elegido. Por ejemplo, si toma la respiración prestará atención al roce del aire con sus fosas nasales, o la expansión y contracción del abdomen al respirar. Si asoman los pensamientos, el meditador los ignorará para volver a prestar atención a la respiración.  

Concentración y contemplación

Mientras más persiste en su práctica el meditador alcanzará cada vez Estados más profundos de consciencia; a dichos estados se los denomina jhanas, de ahí el nombre de estas técnicas. Los jhanas son como un intento  de mostrarnos “regiones” de la consciencia, clasificándolas por su grado de sutileza, desde la Consciencia de Acceso, donde el meditador ha logrado un alto nivel de concentración, pero sus cinco sentidos ordinarios permanecen operativos; hasta remontarse a los ocho estados de consciencia o jhanas superiores donde estos van perdiendo su importancia y entran en juego otros niveles de percepción en realidad desconocidos o muy  fugaces para la mayoría de todos nosotros.   En las técnicas de concentración, para alcanzar esos estados de consciencia, cualquier pensamiento en la mente del practicante se convierte en un estorbo que él deberá evitar. Y cada vez más será capaz de unificar su mente por más tiempo. En los primeros estadios sentirá dicha y arrobamiento (Consciencia de Acceso y Primer y Segundo jhanas) pero aún permanece en él la percepción ordinaria, teniendo consciencia mental.  

La Esencia de La Vida Espiritual

  A partir del del Tercer jhana los sentidos ordinarios dejan de estar presentes y el meditador empieza a sentir estados de verdadera absorción, puede tener visiones muy vívidas, a veces aterradoras, otras veces esas visiones pueden ser de un orden más benigno; pero el meditador deberá sortearlas y evadirlas para poder seguir ascendiendo, lo que nos recuerda al viejo refrán Zen: “si ves al Buda, mátalo“, haciendo alusión a que si se te aparece el mismo Iluminado en una  de esas visiones, no debes hacerle caso, sino tomarlo como un estorbo y centrar tu mente en la meta principal que es el Samadhi.   A partir de los últimos tres estados más elevados de la Consciencia desaparecen las visiones y las percepciones de la realidad exterior desaparecen completamente, el meditador y el objeto ya son uno y la meditación es continua y sin interrupciones, han cesado el placer y el arrobamiento.   Al llegar al Samadhi el meditador no sólo se ha vuelto uno con el objeto de meditación, sino que lo ha trascendido definitivamente, habiendo alcanzado el estado más elevado de este tipo de meditaciones: el de la Unidad con todo lo existente y con el Ser.   A continuación te ofrecemos este audio explicando una meditación de concentración que toma como objeto el mantra SO HAM y la respiración a la vez. Si la practicas en serio podrías llegar a los estados de consciencia arriba descritos:     Y en este segundo audio explicamos la meditación budista Samatha (calma). Esta toma como objeto de concentración la sensación que nos deja el aire al entrar y salir por las fosas nasales. Es una técnica muy simple, pero muy poderosa, que si se practica con disciplina el meditador podrá remontar a las regiones más sutiles de la consciencia hasta llegar al Samadhi.   Ricardo Martínez Velázquez Editor.

4 respuestas

  1. Gracias Ricardo!
    Muy bien explicado y los audios ayudan mucho.
    Las técnicas son muy poderodas, calman enseguida mente, cuerpo y alma. Y, a la vez, son muy sencillas de hacer, cosa que agradecemos los que no somos expertos meditadores.
    Gracias por esta serie de articulos de “Caminos de Meditación”. Me gusto el primero, y este aún más por lo práctico que es.
    GRACIAS!

  2. Aportar calma a la humanidad es recordarla lo que es: Paz divina en esencia
    Sólo desde la calma podemos tomar las mejores decisiones y apreciar la Belleza más allá de las formas
    Gracias Ricardo, por la bendición de tu trabajo para todos nosotros, por la dulzura de tu voz y la grandeza de tus palabras

    1. Gracias a ti Gloria, gracias por tus palabras. Me alegro que comprendamos estas verdades en un mismo sentir. Espero que esas realidades inefables sean accesibles a tod@s nosotr@s en algún momento de nuestras vidas.

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