Tantra: La Gran Experiencia

El Tantra es un camino espiritual o de autoconocimiento, recorrerlo supone perder más que ganar, soltar más que acumular. Es un camino femenino de entrega al Misterio de vivir, hay otros que son masculinos como el Zen o el Yoga donde la voluntad personal es el fundamento.

 

El Tantra no es una técnica ni posee un dogma de fe, ni leyes morales, ni litúrgica establecida. Es cierto que se utilizan técnicas concretas que sirven para desprogramar los condicionamientos físicos, emocionales y mentales y regresar a la naturalidad y a la espontaneidad primigenias.

 

Las técnicas también nos ayudan a movilizar, expandir y mantener la energía vital o sexual por todo nuestro cuerpo. Pero si nos quedamos en las técnicas acabaremos como en aquella vieja metáfora: cargando en hombros la barca que nos ayudó a cruzar el río.

 

El Tantra nos devuelve el gusto por la vida y en última instancia nos lleva a reconocer lo que realmente somos: Amor, Presencia y Misterio. El Tantra es una experiencia ¡la gran experiencia de vivir! Para empezar a ser una mujer tántrica o un hombre tántrico se requiere ser un poco curioso, observador, rebelde y sobre todo tener ganas de experimentar desde un nuevo sentir. El sentir es la clave.

 

El Arte de Sentir

 

Lo que más anhelamos en este mundo es sentir sin embargo nos pasamos la vida pensando. A la celebérrima frase del filósofo racionalista René Descartes y por ende a la civilización occidental les falta una parte muy importante: Pienso y SIENTO, luego existo.

 

Pensar es estupendo cuando lo utilizamos para lo que sirve: discriminar, organizar, juzgar, catalogar, razonar, estructurar, abstraer, pero existe otra gran dimensión vital: sentir. Sentir emociones, sentimientos, sensaciones, intuiciones, éxtasis, conexión con el Uno.

 

El pensar ocupa demasiado nuestra atención y la razón es meridiana. Cuando permanecemos imbuidos en los pensamientos consideramos que tenemos el control sobre casi todo. El sentir nos ayuda a deshacer esa creencia tan curiosa, tan arraigada y tan persistente.

 

Cuando vivimos en la mente y no en el cuerpo evitamos aquello que nos desagrada, nos molesta o nos duele, pero también nos impide vivir lo agradable, lo placentero y nos separa del mundo y de los demás. Creamos una barrera de pensamientos, conceptos, prejuicios y juicios que nos aísla. Con el aislamiento surge el miedo a la vida, y para evitarlo construimos nuevas barreras mentales, emocionales y físicas, el círculo vicioso se potencia ad infinitum.

 

El Tantra propone confiar absolutamente en nuestro cuerpo para sentir la vida con plenitud. El cuerpo es el lugar sagrado donde resuena el universo. Llevar Presencia y Amor a nuestra respiración, a nuestra piel, a nuestros músculos, a nuestros genitales, a nuestro interior, nos sana, nos equilibra y nos conecta con la existencia. Cuando nos dejamos sentir, nuestro límite personal, el pequeño yo, se difumina, se desdibuja ¡qué miedo nos da! pero es ahí precisamente donde nos percibimos vivos, plenos, conectados.

 

Para maravillarnos con el placer, con la sensualidad y con el éxtasis es preciso soltar el control mental, permitir que la fragilidad y la inocencia afloren y finalmente rendirnos al Misterio de la vida. Si nos entregamos a la tristeza o al duelo sin estrategias de evitación nuestro yo pequeño ¡también se abre! entonces maduramos, nos vaciamos de lo viejo y nos sorprende lo nuevo.

 

El Arte de Sentir se aprende con dedicación y entusiasmo, en el mismo aprendizaje, en el deleite de admitir “no sé”, está la vida. Cuando ríes o cuando lloras con pasión, en ese concreto momento, no hay pasado, ni hay futuro, hay Ahora, Aquí… ¡PURA VIDA!

 

Femenino y Masculino

 

Al observar con curiosidad la experiencia de vivir se llega a la conclusión de que en este universo donde nos a tocado vivir existen pares complementarios que son indisolubles, inseparables, como las caras de una moneda, es la famosa dualidad. Sin muerte no hay vida, sin tristeza no hay alegría, sin miedo no hay amor, sin femenino no hay masculino. Y recíprocamente sin masculino no hay femenino…

 

Para el Tantra la dualidad es la vida, no hay que trascenderla ni superarla ni por su puesto evitarla ¡Hay que vivirla! Cuando nos damos cuenta de que el dolor se convierte en sufrimiento cuando huimos de él -sufrir es el alargar el dolor en el tiempo- entonces, dejamos de estar ansiosos y la existencia adquiere un aroma diferente. Nos relajamos en Lo Que Es, volvemos al cuerpo, al momento presente y podemos entregarnos con delectación a la intimidad, al placer y al gozo.

 

Lo femenino y lo masculino son dos formas diferentes y complementarias de estar en el mundo. Cada una de ellas tiene cualidades distintas, lo femenino abraza, acoge, intuye, ama, cuida, atrae, es abierto, instintivo, sensual, sensible, es la energía. Lo masculino sostiene, provoca, razona, provee, es atraído, concreto, metal, sexual, fuerte, es la consciencia.

 

Lo femenino no es exclusivo de las mujeres ni lo masculino del hombre, hay mujeres con características marcadamente masculinas y viceversa, hombres con una feminidad superlativa. El ánimus es la parte masculina que hay en cada mujer y el ánima es la parte femenina que hay en cada hombre.

 

El Tantra considera que lo masculino y lo femenino son la máxima representación de la dualidad, al aceptar plenamente sus características se genera un dichoso equilibrio vital. Cuando la Energía (lo femenino) y la Consciencia (lo masculino) se aman, se respetan, se escuchan, se cuidan y danzan juntos la vida es el gran regalo de los dioses.

 

El Tantra es el único camino espiritual que pone énfasis en experimentar la espiritualidad en pareja, y lo hace al considera que nuestra pareja exterior es el reflejo, el referente y la enseñanza de nuestro hombre interior y de nuestra mujer interior. Cuando lo femenino y lo masculino se encuentran, se entregan y se diluyen el uno en el otro, cuando Hacen El Amor, el cielo se abre de par en par.

 

Kike Gómez Rubio
Facilitador de Tantra

 

3 respuestas

  1. ¡Gracias Kike por este interesante artículo!.

    Tengo la sensación, que a occidente nos ha llegado, sobre todo, la parte más superficial del Tantra: algunas de sus técnicas más basicas, y sobre todo el “exotismo” y de su parte más sexual. Y eso es, una mera punta del iceberg del Tantra, según nos explicas perfectamente.

    Gracias por darnos una visión mucho más amplia y pura del Tantra como filosofía de vida, como toda una experiencia en un camino hacia el sentir más pleno y completo.

    1. Gracias Marta por tu comentario. Si, como dices el Tantra no es un conjunto de técnicas sexuales, el Tantra es sentir la vida en toda su plenitud. Aceptar la existencia tal y como es, amar como forma de vida y celebrar a pesar de todo, es mi lema vital.
      Un abrazo tántrico
      KiKe

  2. Gracias Marta por tu comentario. Si, como dices el Tantra no es un conjunto de técnicas sexuales, el Tantra es sentir la vida en toda su plenitud. Aceptar la existencia tal y como es, amar como forma de vida y celebrar a pesar de todo, es mi lema vital.
    Un abrazo tántrico
    KiKe

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